Hablemos de rabietas: La gestión y actuación ante los enfados de niños/as

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Hablemos de rabietas: La gestión y actuación ante los enfados de niños/as

2018-07-03T08:47:01+00:00 10 junio, 2017|Pedagogía|0 Comentarios

Vamos a hablar claro… ¡Cómo nos molestan las rabietas de nuestros hijos!

Aparecen cuando peor nos vienen, nos dejan en evidencia, nos provocan inseguridad, culpabilidad y otras emociones complicadas de gestionar. Pero, ¿sabemos lo necesarias que son? ¿Es posible que tengan algún propósito? ¡Pues sí! Ya que significan que nuestro hijo/a está madurando o desarrollándose correctamente.

Desmenucemos que significa esto:

– Con la rabieta liberan la tensión y frustración que se genera durante el día.

– Es una señal de que esta creando su identidad y su autodeterminación, ya que es un indicador de la construcción de su personalidad.

– Suponen el comienzo de su independencia psicológica.

– Expresa un sano apego con los padres.

Son necesarias, nuestro hijo se encuentra en un momento en el que su cerebro no está fisiológicamente preparado para gestionar el torrente de emociones que experimenta. Esto también nos sucede a los adultos, es lo que Daniel Goleman (psicólogo precursor de la inteligencia emocional) bautizó como “el secuestro de la amígdala”.

Cómo gestionemos las rabietas sentará las bases para la construcción de su personalidad de una manera positiva. No debemos olvidar que aunque sea un acontecimiento puntual, responde a un gran número de factores tanto internos como externos.

Para poder valorar estos factores podemos plantearnos las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué significa para mí una rabieta? Pienso en una llamada de atención, una manipulación…
  • ¿Cómo actuó cuando mi hijo tiene una rabieta?
  • ¿Qué ha podido llevar a mi hijo a sentirse así?
  • ¿Cómo gestiono yo mis emociones? Por ejemplo, cuando aparece una de las rabietas de mis hijos.

Tranquilo/a, toma aire, estas preguntas no se responden con prisa.Ahora te ofrecemos algunas estrategias educativas, que pueden ayudar a resolver las rabietas de una manera respetuosa.

  • Ponernos a su altura y mirarle a los ojos, así conseguiremos conectar mejor con su visión, y no tendrán que mirarnos desde abajo.
  • Ayudarle a identificar lo que esta sintiendo. Es la base para una buena educación emocional. Al ponerle nombre a la emoción, podemos comenzar a gestionarlo. “entiendo que estés enfadado porque no quieres que nos vayamos del parque, sabes que te quiero mucho y te ayudaré a calmarte”
  • Explicarlo de manera sencilla, firme y cariñosa, buscando un contacto físico, por ejemplo poniendo la mano sobre sus hombros o rodillas.
  •  Sacarle de la situación o contexto que ha provocado la rabieta, puede ayudarle a desbloquear su  emoción e indagar en sus necesidades.
  • Buscar una alternativa donde el niño, una vez haya bajado la emoción, pueda proponer. ¡Dejemos libre nuestra creatividad!
  • Una vez haya paso todo reforzar positivamente aquellos logros, promoviendo su autorregulación.

Recordad que somos un ejemplo a seguir, con lo que permanecer enfadados después de la rabieta no es positivo.

¿Qué es lo que queremos que aprenda? Si sabemos gestionar bien nuestras emociones ayudaremos a que nuestros hijos/as lo vayan imitando.

¡Adelante valientes! Hagamos del camino de la educación, un gustoso vuelo.

Este artículo es de nuestras colaboradoras de Plumaria.

Llámanos al 916 013 902!!

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